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(3 de junio de 2009) José Schulman, de la LADH, analizó que el testimonio del oficial de servicio Aneto "es de carácter histórico", porque es la primera vez que "en un juicio en la Argentina u represor reconoce la metodología del Terrorismo de Estado que hemos denunciado todos estos años".
José Schulman, coordinador nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, y la abogada Sabrina Dentone revelaron el quiebre del pacto de impunidad entre los represores. En el juicio por la detención, secuestro y posterior asesinato del Negrito Avellaneda, que se sustancia en el Tribunal Oral Federal de San Martín, el oficial de servicio Aneto, a cargo de la comisaría de Villa Martelli la noche en que Floreal Avellaneda y su mamá Iris fueron chupados, entregó los nombres de los jefes operativos de la zona. El testimonio del mecánico Julio Celestino Insaurralde, presunto quinielero detenido esa noche, quien fuera aportado como testigo por la abogada Berasain, defensora del represor, desmintió categóricamente la coartada armada para eludir la responsabilidad del policía.
Ante este evidente revés, Aneto pidió ampliar su declaración indagatoria, con lo que implicó a personal militar y a la comisaría de Munro, puesto que en jurisdicción de ésta caía el espionaje a la metalúrgica Tensa, donde trabajaba Floreal Avellaneda padre. Blanqueó también el papel que le cabía durante la dictadura al Jefe de la Unidad Regional 3 de San Martín y luego subjefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Comisario Mayor Celia. Confirmó que estos hechos debían ser informados a ese alto funcionario por el comisario seccional; se atrevió incluso a decir que éste era un caso de privación ilegítima de la libertad a una persona adulta y una criatura.
Dijo Schulman: “Aneto, quien vio caer su estrategia de defensa, salió hoy a romper el pacto de silencio y a reconocer que las seccionales de la policía bonaerense actuaban como centros clandestinos de detención. Acusó al coronel de ejército Calatayud, interventor de la policía de Munro, y al comisario Polidori de hacer inteligencia sobre las empresas fabriles y de participar en operativos conjuntos de represión a los trabajadores. Es un testimonio de carácter histórico porque es la primera vez que en un juicio en la Argentina un represor reconoce la metodología de terrorismo de Estado que hemos denunciado todos estos años”.
-¿El lo reconoce en virtud de desresponsabilizarse por el secuestro de Iris y su hijo Floreal?
-Claro, él intenta adjudicarle al personal de la seccional de Munro lo que se viene demostrando que ocurrió en Villa Martelli, y al hacerlo describe de una manera rigurosa, y dá datos, que nosotros teníamos, que ahora se han investigado porque por Munro también pasaron muchos compañeros que están desaparecidos, por Munro pasaron muchos compañeros que terminaron en Campo de Mayo y permanecen desaparecidos.
-¿En esa circunstancia lo que ocurre de aquí en más cambia un poco lo que ha sido hasta el momento el juicio?
-En el juicio por el Negrito Avellaneda se viene confirmando que toda la estrategia de defensa de Aneto se cayó y está totalmente derrotada, lo que vá a ocurrir ahora es que se debe abrir una nueva causa que investigue los crímenes ocurridos en la seccional de Munro.
-¿Por qué creen ustedes que Aneto responde de esa manera, teniendo en cuenta que en su primera declaración niega absolutamente todo y hasta niega haber estado el 15 de abril cuando secuestran al Negrito y a Iris?
-Parece un manotazo de ahogado. Es una persona que se ve condenada y no quiere asumir su responsabilidad histórica, no se arrepiente de nada e intenta transferir esa responsabilidad a cierta fracción del sistema represivo, del aparato represivo, que es la que actuaba en Munro, que tiene tanta o más responsabilidad que la de Villa Martelli en los crímenes cometidos en la zona.
Ante el cariz que tomaron los acontecimientos, la abogada Berasain intenta la maniobra de presentar como testigos a dos policías -Celia y Bajo- de revista en la misma unidad regional. Por ello la doctora Sabrina Dentone, representando a la querella unificada en cabeza de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, se opuso al pedido de citar a estos sujetos como simples testigos, ya que podrían resultar imputados de delitos de lesa humanidad por lo que corresponde “remitir las declaraciones de Aneto al Juzgado de Instrucción para que se investigue alrededor de los mismos” y en todo caso se dispongan las medidas procesales correspondientes en tal carácter.
Al hecho histórico de reconocer explícitamente la metodología terrorista de Estado, destacado por José Schulman, es necesario añadir que el acusado adopta la estrategia de defenderse individualmente no solo para eludir su complicidad en los crímenes, sino también para encubrir el terrorismo estatal. Hay que decir que Aneto, como todo asesino que pierde su impunidad, terminó la indagatoria brindando un lamentable espectáculo de lloriqueos y protestas de inocencia; lo que evidencia la catadura moral de los sicarios, expresada en su bajeza y en una suerte de mensaje mafioso: “o me aseguran impunidad o sigo delatando y nos hundimos todos”.
La larga y ardua lucha popular logró descorrer el velo del ocultamiento y la impunidad, por el momento parcialmente, caso a caso. Ahora corresponde ver si la llamada justicia, acorralada por la fuerza incontrastable de los hechos, abandona su actitud cómplice -es útil para la memoria histórica anotar que la jueza Larrandart en repetidas ocasiones interrumpió y obstaculizó el desempeño de la doctora Dentone- y, entre otras diligencias, hace lugar al requerimiento de investigar a la seccional Munro de la bonaerense, requiere la documentación de la Unidad Regional 3 y procesa a los “simples testigos” que la defensora Berasain pretende presentar como si hubieran pasado casualmente por la casa de la familia Avellaneda. |