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Alegato de la Dra. Myriam Bregman en representación de la querella unificada en la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, integrada por AEDD, MEDH, Fidela y LADH, que integran Justicia Ya!
Para comenzar este alegato, creemos importante mencionar que si estamos acá hoy, acusando a estos imputados, en este juicio, es producto de la lucha enorme que han dado las organizaciones defensoras de los derechos humanos, y todos los que durante estos años hemos luchado incansablemente contra la impunidad de los crímenes cometidos desde el aparato del estado. Testimonió aquí Nora de Cortiñas quien dio de cuenta de esta larga pelea que comenzó bajo la propia dictadura.
A 33 años de los hechos, alegaremos en representación de la querella unificada en la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, y especialmente intentando reflejar la voz de esta Asociación que reúne a aquellos que fueron víctimas directas del plan sistemático de exterminio y desaparición implementado en el país. De allí, Señores Jueces, que algunos elementos a plantear en este alegato, en el análisis de la prueba producida, tengan la particular visión de las víctimas. Ellas, padecieron la dictadura primero y la impunidad después, teniendo que convivir todos estos años con sus torturadores en la calle, libres.
Hoy, esperan que se condene a los responsables de uno de los más CRUENTOS GENOCIDIOS QUE LLEVARON ADELANTE LAS FUERZAS REPRESIVAS DEL PAÍS, desde aquel otro genocidio que desplegaron contra los pueblos originarios para apropiarse de sus tierras.
Dos siglos, dos genocidios, ambos impunes, ambos perpetrados por las fuerzas represivas con el objetivo de reestructurar las relaciones sociales existentes. El primero para “organizar” el estado-nación argentino. El segundo, para implementar lo que los genocidas denominaron como “Proceso de Reorganización Nacional”.
Desde el Estado se implementó el terror a través de la persecución, el hostigamiento, la desaparición forzada, la tortura, el asesinato, la apropiación, el encarcelamiento, y el exilio de miles de personas.
Sres. Jueces, ante el genocidio no existe la indiferencia; ni tampoco la posibilidad de ponerse por sobre él.
Al genocidio se lo investiga y se lo juzga y se lo condena.
Si no, se lo reproduce, pues los genocidas dejaron mandatos a cumplirse.
El plan genocida tuvo un eje estratégico en el accionar clandestino, a través del secuestro y la desaparición de aquellos a los que se definió pertenecientes al grupo a exterminar.
Evidentemente, el relato del horror, según el plan represivo, debía quedar en boca de un puñado de sobrevivientes, que enteraran a la sociedad de lo que le sucedía a las personas que, de pronto, dejaban de ir al trabajo, al colegio, a su propia casa.
A los sobrevivientes: les dieron el mandato de relatar lo sucedido y transmitir el horror.
Pero el objetivo del genocidio, no era solo el exterminar al “Grupo”, sino también cambiar las relaciones socioculturales de los sectores que se desenvolvían alrededor del grupo a exterminar, que en el caso que nos atañe era el pueblo todo.
Para ello necesitaban que el horror que se vivía sea contado, con un único objetivo: sembrar el terror para inmovilizar.
Para que nadie se volviera a juntar con el otro, porque era peligroso.
Si a él le paso lo que le pasó, ¿qué me podrá pasar a mí si me reúno con el otro?
¿Qué otro objetivo tiene la imagen brutal del cuerpito del Negrito Avellaneda? Este hecho fue mencionado como imagen del terror por Rodolfo Walsh cuando en su “Carta Abierta” denunció la “magnitud genocida” del gobierno de la Junta Militar y se detuvo particularmente en la atrocidad del caso del Negrito Floreal Avellaneda.
Como parte del "plan", los genocidas contemplaron sembrar la desconfianza, ese fue el mandato para el pueblo argentino: desconfiar.
“Por algo será”. “Si se lo llevaron, por algo será”. “Si Apareció, por algo será”. “Si está vivo, por algo será”.
¿Qué quiere decir esto, qué todos los que estamos vivos, por algo será?
La desconfianza rompe el tejido social y la perspectiva de volver a recrear lazos de solidaridad.
Con terror y desconfianza los genocidas se aseguraban un largo período de desarticulación social, permitiendo a la dictadura su permanencia en el poder, y a posteriori la continuidad de la impunidad.
Sin embargo, los sobrevivientes se impusieron dar testimonio para generar conciencia. Y de esta forma rompieron el mandato genocida, peleando por el castigo a los responsables. CAUSA 13
Como mención previa, queremos destacar que los hechos aquí analizados, ya fueron tratados en Causa 13, el llamado “Juicio a las Juntas”, hace 24 años.
A ello se referirá la Dra. Mazea posteriormente.
Aquí sólo destacaremos que el tiempo transcurrido no ha sido utilizado para perfeccionar este proceso judicial, sino que en nuestro alegato tenemos que dar cuenta de las profundas limitaciones con que nos encontramos a la hora de analizar la atribución de responsabilidades: • En primer lugar el número limitadísimo de represores que aquí se juzga • En segundo lugar el acotado número de víctimas que contempla MAGNITUD DEL ATAQUE
Por que estos procesos parcializados hacen perder de vista un elemento central para nuestra querella: entender la magnitud del ataque, entender por qué tanta brutalidad, entender por qué tanta impunidad posterior, entender por qué al día de hoy viene como testigo el ex policía bonaerense CELIA y se refiere al golpe de estado como la “revolución del 76”. Primero habló de “cambio de gobierno” y luego dijo “todo esto fue días antes de la revolución” para referirse al golpe.
Los padecimientos de Iris Pereyra de Avellaneda y de su hijo Floreal Edgardo Avellaneda, el Negrito, tenemos que ponerlos en el contexto correspondiente.
Hay que decirlo claramente, LA MAGNITUD DEL ATAQUE, sólo puede entenderse si se piensa en el nivel de organización y en la militancia de los trabajadores, del movimiento estudiantil, social, cultural de aquella época.
El plan de exterminio tuvo tal magnitud, porque lo que tenían que aniquilar era muy grande, era un amplio sector popular organizado, que defendía sus derechos y no se quedaba allí: iba por más.
En ese marco se desarrollaron los crímenes que hoy se nos presentan como delitos aislados, casi como obra del infortunio personal. PLAN CONTINENTAL – JUNTA INTERAMERICANA- DOCTRINA FRANCESA
Como testigos declararon aquí los coroneles retirados Horacio Ballester y José Luis García, miembros del CEMIDA (Centro de Militares para la Democracia), quienes describieron el rol de la Junta Interamericana de Defensa, de la que Santiago Omar Riveros fue parte.
Se nos instruyó que durante la dictadura, la doctrina de seguridad nacional alcanzó su plenitud. “Es el resultado de una serie de acuerdos internacionales que comenzaron por 1942, cuando EEUU entra en la segunda guerra y convoca a una reunión para organizar la defensa del continente: La Junta Interamericana de Defensa, donde se nos indica quién es el enemigo e hipótesis de conflicto.” tenían que mantener el orden en el interior del país combatiendo la “infiltración Comunista”.
Para eso existían lugares donde se realizaban los cursos, como la Escuela de las Américas, en Panamá.
También se relató cómo se basaban en la doctrina francesa de “guerra contra la guerrilla”. Precisamente los métodos que indicaba dicha doctrina eran: la división del país en zonas, subzonas, áreas y subáreas. “Las consecuencias eran el control integral de la población y de los poderes económicos; todo aquel que buscara una mejora en las remuneraciones, estaba atentando.”
Es de interés especial de esta querella resaltar el contexto geopolítico, el carácter de plan continental en que se desarrolló el plan criminal que estamos analizando en el presente debate oral.
El imputado Riveros se despidió en un discurso en la Junta Interamericana de defensa el 24 de enero de 1980 diciendo: "Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores".
(TRIPLE A)
Debemos mencionar que este plan sistemático tuvo una antesala.
Una frase que retumbó en esta sala de audiencias, que aparece a lo largo de la causa es aquella pronunciada por Arsinoe Avellaneda cuando llega la patota a la casa que compartían, ella atribuye los hechos rápidamente a una de las bandas fascistas que funcionó en la Argentina previo al golpe y alerta a Floreal diciendo “vino la Triple A”.
Queremos mencionar este hecho para demostrar que el ataque a los sectores más organizados ya había comenzado previamente a marzo del ’76, y que la justicia argentina todavía no ha investigado esas responsabilidades.
GENOCIDIO
Cuando ha concluido la etapa de la recepción de pruebas en el juicio podemos afirmar a partir de todos los testimonios escuchados en esta sala que la mayoría de los testigos ofrecidos por los propios represores ha reconocido los operativos conjuntos, la metodología de hacer inteligencia ilegal sobre las fábricas y el trabajo político y gremial.
Por eso, a continuación, queremos analizar brevemente cómo se demostró en este debate la aplicación de ese plan continental al interior del país.
Los aquí imputados eran parte de un plan. No cometieron delitos aislados, sino algo mucho mayor, que tenía por objetivo central cambiar la estructura económica del país.
El genocidio implementado implicó un plan sistemático de represión, dirigido a aniquilar un grupo previamente definido de personas, ese grupo como dijimos fue construido por los represores.
Con claros objetivos: implantar un proyecto económico, político y social, que perseguía cambiar la estructura del país, disciplinar y aumentar la explotación de la clase trabajadora; evitando la transformación revolucionaria de los trabajadores y sectores oprimidos de la sociedad.
De allí que la dictadura se autodenominó como “Proceso de Reorganización Nacional”, pues sus objetivos no se agotaban en los políticos y económicos, sino que perseguía un quiebre y una reconstitución de las relaciones sociales que afectaba la moral, la ideología, la familia y las instituciones, como ya dijimos.
En la Argentina, no hubo una "represión indiscriminada". El aniquilamiento no es casual, ni irracional. No hubo loquitos sueltos, ni errores, ni excesos.
Se trató de la destrucción sistemática de una "parte sustancial" de un grupo nacional que tenía ciertas formas de organización y de participación. Destruir esas dos cosas: la organización y la participación, era uno de los objetivos a más largo plazo de la dictadura, cuyas consecuencias padecemos hasta hoy. Por eso sostenemos, Señores Jueces, que este juicio, no es un juicio del pasado, sino un juicio de presente.
Y por eso nos negamos a ver este proceso como el juzgamiento de meros delitos comunes, aislados.
Como parte de ese plan que venimos describiendo, los imputados, fueron concientes que sólo podrían imponerlo aniquilando a todo aquel que fuera un obstáculo para sus objetivos y sembrando terror en el resto.
CIVILES
Otro elemento que queremos destacar en estos alegatos, tal como quedó demostrado en el debate, es que en el genocidio implementado en el país, no participaron sólo las fuerzas represivas, sino que hubo ideólogos, impulsores y beneficiarios civiles: la clase dominante, el gran empresariado, los que se beneficiaron económicamente con la imposición del plan económico y el aniquilamiento de ese grupo.
Escuchamos sobre ello en estas audiencias largamente, Incluso de los propios policías.
El policía Landriel, de la Comisaría de Villa Martelli, relató que “Villa Martelli era una de las zonas fabriles más grandes de Buenos Aires, casi como Avellaneda”, y nombró a las empresas Algodón Estrella, Champion, y otras como aquellas que “pedían protección”.
Contó también que cuando había “una reunión frente a la fábrica tal… el comisario ordenaba e iba yo”. Relató que la idea era pacificar, por supuesto… Que las empresas “los llamaban directamente”.
También los escuchamos atribuirse responsabilidades cruzadas sobre a qué jurisdicción le correspondía la represión en la fábrica TENSA, y relatar cómo eran llamados desde las mismas empresas para poner fin a los conflictos obreros – patronales.
Obviamente que aquí, los policías se presentaban como meros “gestores del Ministerio de Trabajo”, pero en realidad estaban dando cuenta de los operativos coordinados con las empresas y el Ejército, de cómo se iniciaba una tarea que terminaba con la desaparición de los trabajadores en cuestión.
La testigo Scheiner de Cafure, esposa del ex detenido desaparecido Antonio Artemio Cafure, relató en esta sala que su marido fue perseguido y secuestrado el 7 de abril del 76, que estuvo en Campo de Mayo y en Devoto, que ella denunció el hecho en la comisaría de Villa Martelli, donde vivían.
Preguntada a qué atribuye la desaparición de su marido respondió que el trabajaba en Hidrófila de Argentina, que “fue gremialista, por eso desapareció” y que hubo otros desaparecidos de esa fábrica.
¿Pero por qué perseguían a Floreal Avellaneda, porque secuestraron a su mujer e hijo?
El punto 7 del Acta para el Proceso de Reorganización Nacional da la respuesta: • inhibió todas las actividades gremiales. • La Junta intervino la CGT, • Intervino de inmediato 15 de los principales sindicatos • subordinó a las cortes castrenses a los trabajadores de los servicios públicos, • prohibió las huelgas y todas las medidas capaces de afectar la producción, • anuló la convocatoria para discutir nuevas convenciones colectivas, • derogó el Estatuto del Docente • dictó la llamada ley de prescindibilidad que autorizó el despido de cualquier trabajador sin fundamentar las causas.
Las enmiendas a la Ley de Contrato de Trabajo: • eliminaron el principio que en la duda consagraba la norma más favorable al trabajador • y suprimieron obligaciones y penalidades para los empleadores • los facultaron a exigir de sus obreros renuncias firmadas sin fecha en blanco, • les permitieron el despido de mujeres embarazadas y de huelguistas, • los liberaron de sanciones por accidentes a menores de edad en lugares de trabajo inadecuados. • los obreros estaban obligados a revelar sus ideas políticas, religiosas y sindicales, Muchas de esas modificaciones continúan vigentes.
La Ley de Seguridad Industrial militarizó a los trabajadores en huelga. El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea controlaron los ritmos de producción en las grandes fábricas después del secuestro centenares de delegados.
Para imponer esa normativa, era necesario desaparecer de las fábricas a todos aquellos que eran un obstáculo.
En la propia declaración del imputado Aneto pudimos escuchar que “esa era una zona conflictiva”, más específicamente también dijo que “Tensa era una fábrica conflictiva”.
Completando luego con relación a los conflictos laborales: “mi jefe de calle hacía inteligencia”. Dijo que ellos proponían un arreglo y “si no concordaba el arreglo, tenía que llamar a los militares” CONTEXTO: CIRCUITO - CAMPO DE MAYO
Ahora nos queremos referir a la interrelación represiva
¿Por qué Iris Pereyra de Avellaneda y su hijo pasan de una comisaría bonaerense a Campo de Mayo?
La respuesta es porque funcionaban circuitos represivos, que esta forma de juzgamiento parcializada desdibuja.
La dictadura dividió el país en 5 zonas militares, correspondientes a los cinco cuerpos en que se dividía el ejército. Policía
En cuanto al rol de la policía en el circuito la testigo Claudia BERLINGERI explicó que las conclusiones que pudieron sacar a partir de los legajos obrantes en la Comisión Provincial por la Memoria, es que las fuerzas represivas tenían acción combinada desde el ’75.
Beatriz AREVALO (Ex Comisión Interna de Hidrófila): fue secuestrada en el 75 cuando salía de la fábrica con su compañero, es conducida a Comisaría de de Villa Martelli, los interrogan sobre quiénes más estaban en la Comisión Interna.
Ella lo asocia a que estaban organizando una marcha por 2 obreros de FATE que habían desaparecido.
Contó que la llevan a la Brigada Femenina, de ahí a Olmos, Luego a Devoto y la liberan en octubre del 77.
“Pensaba que eran las 3 A cuando me secuestran”, relató
CAMPO DE MAYO Campo de Mayo era parte del circuito represivo que funcionó en la zona IV cuya jefatura estuvo a cargo del Comando de Institutos Militares.
Tal vez sea esta la zona donde el inventario de centros clandestinos crece más rápidamente según avanzan las investigaciones, y en la que la diversidad de lugares sea más singular: desde cuarteles, comisarías y fábricas militares, pasando por un club y una reserva natural, hasta un barco como el Murature.
DE TODO ESE CIRCUITO CON MILES DE VÍCTIMAS, PARTOS CLANDESTINOS, VUELOS DE LA MUERTE, … SE ESTÁ JUZGADO AQUÍ A UNA MÍNIMA PARTE DE LOS CO-AUTORES DE ESE GENOCIDIO.
DESMEMBRAMIENTO Esta querella no encuentra explicación desde el punto de vista jurídico para que las causas que se deberían instruir y llevar a debate considerando los centros clandestinos y el circuito represivo, se parcelen en decenas de casos individuales.
Esta situación violenta el principio elemental que indica que la unidad represiva organizada por la dictadura, debería corresponderse con la unidad jurisdiccional en la instrucción y juzgamiento de los crímenes.
En estos casi 6 años de anuladas las leyes que impedían el juzgamiento de estos delitos, no encontramos razón jurídica alguna que explique cuál es el extraño motivo –extrajurídico seguramente- que provoca que un mismo represor esté procesado en múltiples causas o por múltiples hechos y ello no devenga siquiera como en cualquier caso en que está implicado un hijo de vecino que una causa atrae al resto por conexidad.
Pero a pesar de ese fraccionamiento que desdibuja responsabilidades y la coordinación represiva, surge una y otra vez el funcionamiento planificado y la organización de CIRCUITOS REPRESIVOS por los que se debería estar juzgando en este momento y en este lugar.
LIDIA BISCARTE, era delegada gremial de Maestranza, del puente Zárate Brazo Largo declaró aquí. Fue secuestrada y trasladada a la Comisaría de Zárate. De allí a Prefectura de Zárate. Al cabo de dos o tres días, la sacaron amordazada e hicieron un recorrido que terminó en el Arsenal de Zárate. Los subieron al “Murature”, Luego los trasladaron en camiones al Tiro Federal de Campana. De allí la llevaron en camión a la Cría. de Campana; Allí los tienen en una especie de pileta, y luego los llevan a la Cría. de Escobar. Cruzaron en una barcaza a la isla (delta), y los llevan a una casa donde los vuelven a torturar. “Me torturaron tanto, que no podía hablar”. La tiraron a una pileta de natación “donde había muchos compañeros muertos”. La subieron a otro camión, que hizo un recorrido. “Esto pasó en Escobar, y escucho que uno le dice al otro: entrá por la puerta 4”. Los llevaron a Campo de Mayo.
Después la llevaron a Olmos, después a Devoto.
REPRESORES COMO IMPUTADOS NO TESTIGOS
Para hacer funcionar tremenda maquinaria represiva fueron necesarios miles de miembros del aparato represivo en donde cada uno era un engranaje necesario.
Muchos de estos “engranajes” pasaron por esta sala en calidad de simples testigos, cuando tendrían que haberlo hecho en calidad de IMPUTADOS.
Confesaron incansablemente, ante ustedes Sres. Jueces, haber prestado una colaboración indispensable al genocidio, y sin embargo, entraron y salieron por la misma puerta.
• Víctor Ibáñez, en su rol de arrepentido.
• Juan Carlos Solís quien contó con detalle como visitaba a las prisioneras claramente en funciones de inteligencia
• Oscar Edgardo Rodríguez fotógrafo aéreo y foto-intérprete del batallón de inteligencia que entraba a Campo de Mayo y usaba nombres “de cobertura”: Rotela, Acuña, pero “todos sabían que yo era Rodríguez.”
• Ferrari: “Hacíamos servicio adicional en empresas como la Hidrófila”, dijo.
• Rodolfo Wanuffelen: agente de Martelli en el 76, actualmente vigilador privado, Recordó que traían gente a la comisaría, eran llevadas por el Ejército. A los detenidos los llevaban a los calabozos, los traían con la cara cubierta, los retiraban encapuchados. A los presos comunes los llevaron a otras comisarías después del golpe.
• José Barrionuevo, estuvo en Villa Martelli en la época que allí funcionó un CCD
• Pedro Pablo Carballo, que habló de los detenidos de la fábrica Orletti, mientras estuvo en el CCD Campo de Mayo
• Oscar Alfredo Bisignano, de la Comisaría de Villa Martelli
• Alberto Incarbone, también de Villa Martelli, el supuestamente cortaba el pelo mientras al lado se torturaba y no escuchó nada…
• Héctor Oscar Landriel, de Villa Martelli, quién nos ilustró sobre cómo “era normal que detengan a la noche y se lo lleven a la mañana”, dando cuenta de los traslados.
• Héctor Ventura Basualdo, se burló de las víctimas diciendo que el general Riveros a quién él custodiaba sólo salía para ir a desfiles y fiestas.
• Walter Alfredo Polidori, comisario, traído aquí para debatir sobre su peluca, contó cómo estaba implicado en una causa por desaparecidos uruguayos, cómo entraba y salía de Campo de Mayo. Y como casi, casi alcanza del rango de jefe de policía durante el gobierno de Alfonsín.
• Los instructores policiales Maztieri y Tejeira
• Jorge Hasan
• Horacio Michelone
• Víctor Manuel Pérez, otro bonaerense custodio de Riveros, también relató la participación en fiestas de Riveros
• Pedro Lisandro Nieva, otro chofer, de los tantos choferes que aparecen ahora, ninguno vio, ninguno oyó nada, cuando él mismo dijo que dos veces por semana al menos salían en operativos. Habló que “había diligencias que las hacían de noche”. Y llegó a decir que “los presos se atendían solos”. Tan ridículo como se oye…
• Heriberto Justo Auel, quien directamente negó los campos de concentración, cuando él por ejemplo estuvo como Teniente Coronel jefe del Regimiento 8 de Comodoro Rivadavia años 79/80
• El propio Aneto, nombró a Celia, Osvaldo Bajo, Said, Polidori, Caracachuk como implicados en el plan represivo.
• Y tantos otros…
Algunos no lo hicieron sencillamente porque no fueron ubicados como Serafín Schestopalek.
Esto es la consecuencia mas palpable de la forma de juzgar, los casos de manera aislada.
REVICTIMIZACIÓN
Derivado de esta forma de analizar hechos y responsabilidades se habló aquí también de la “revictimización” de los sobrevivientes hoy puestos en el lugar de testigos de un hecho ajeno.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que tanto los integrantes de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que represento en esta querella como cientos de sobrevivientes, declararan una y mil veces para dar cuenta del cautiverio de sus compañeros que hoy no pueden hacerlo producto de ese plan criminal de desaparición y exterminio.
Pero de eso no se trata cuando hablamos de revictimización, concepto aparecido en estos juicios a partir de la desaparición de nuestro compañero Jorge Julio López, hace ya 33 años de la primera vez, y 33 meses de la segunda desaparición.
Tratar los casos de Iris y el Negrito como si fueran un drama familiar aislado, parcelando sus padecimientos de los de sus compañeros de cautiverio, poniéndolos en un lugar opuesto al que eligieron como opción de vida, aquí está Iris luchando por todos y cada uno de los desaparecidos.
Si en cualquier caso esto es trágico pues impide concretamente alcanzar la justicia, en este caso se magnifica. Por Campo de Mayo pasaron unas 5000 personas, número sólo comparable al de la Escuela de Mecánica de la Armada, de esos miles de casos, se despedazaron en unos 400 incidentes.
Esta forma errónea de entender la revictimización es el motivo profundo por el cual se nos cercenó prueba fundamental en una instancia procesal completamente extemporánea para ello.
Que no pueda declarar Héctor Ratto, obrero de Mercedes Benz, perseguido por la misma causa por la que fueron a buscar a Floreal padre; resolución tomada 24 hs antes.
O la prohibición de que declare Alberto Calvo, otro sobreviviente de Campo de Mayo.
Su testimonio fue impedido el mismo día que tenía que declarar, seguramente luego de que en su cabeza se reviviera una y otra vez el horror en el que hay que sumergirse para preparar un testimonio de estas características.
Después de horas, no se lo deja declarar para protegerlo.
Esta no es la protección que los testigos necesitan, nos atrevemos a decirles señores jueces. La primera y elemental protección que necesitan es que las personas que van a identificar con su declaración estén presas.
¿Cuándo se abrirán los archivos oficiales y los de los centros de exterminio para que las pruebas dejen de recaer exclusivamente en las víctimas?, se preguntaba hace unos días el abogado Carlos Slepoy querellante en las causas por terrorismo de estado en Argentina, Chile y el Estado Español.
Tanto esta querella como las que me antecedieron en la palabra nos opusimos a que esta causa se eleve en forma parcializada en oportunidad de responder la vista del art. 346, negándonos que llegue a debate por 2 víctimas seleccionadas entre 5000 y por 6 acusados seleccionados entre otros cientos.
Incluso a la Cámara del fuero le solicitamos audiencia que nos fue concedida.
Iris Avellaneda dijo ante ella: “Si el Negrito estuviera acá, estaría pidiendo lo mismo que yo: justicia no solo para él sino para todos sus compañeros”
Esta forma de juzgar a los genocidas -que se reproduce en prácticamente la totalidad de los juzgados del país- es funcional a los intereses políticos tanto de aquellos que: pretenden mantener la impunidad absoluta, como de quienes pregonan que es suficiente con juzgar a unos pocos casos paradigmáticos.
Mientras, los ejecutores del genocidio: entraron y salieron como si nada pasara.
A 33 años de los hechos, después de dos reconocimientos en rueda de personas se pidió a Iris y Arsinoe que describan a Aneto repetidas veces.
Nos preguntamos ¿Por qué?
Y la respuesta es: por esta forma de juzgamiento.
Porque sólo Aneto está imputado en esta causa de toda la plantilla de personal que prestó funciones en una comisaría donde funcionó un centro clandestino de detención.
Donde todos y cada uno cumplía un rol en ese engranaje de la maquinaria genocida.
Si está probado que Iris y Floreal estuvieron en la comisaría de Villa Martelli, si está probado que funcionó como un centro clandestino de detención: ¿por qué sólo Aneto? ¿Por qué es necesario que la víctima reconozca a Aneto?
¿Alguien se puso a pensar cuál es el nivel de conciencia que puede tener una persona después de la tortura? ¿Después de la picana?
Al contrario, se le preguntó de qué material era el piso de la sala de tortura…
Esta mecánica retorcida de parcializar las causas por hechos y en cada uno de ellos “elegir” sólo a los represores identificados por las víctimas,
• obliga a la realización de infinitos juicios orales en los que se investiga un grupo minúsculo de delitos como hechos aislados e independientes,
• desdibuja, diluye una y otra vez el plan sistemático de exterminio y conspira contra el análisis de los esquemas de responsabilidades de los imputados.
Este modo de juzgamiento, hace que una vez más toda la responsabilidad quede sobre las espaldas de los sobrevivientes. Pero ahora por oposición tanto el Poder Judicial como el poder político los ponen en un lugar de responsabilidad de la impunidad de la inmensa mayoría de los secuestradores y los torturadores. Traen a juicio solo a Aneto de todo el personal de Villa Martelli porque fue reconocido por la víctima.
La encrucijada es de hierro: si reconocen indubitablemente a uno de ellos, ése será –quizás- juzgado, pero eso significará la impunidad de todos los demás.
Pero, mucho peor que eso, se transforma a los sobrevivientes en “testigos claves”, en blancos móviles de los genocidas que fueron reconocidos con su testimonio.
Señores jueces, a 33 años de los hechos, tienen ustedes la responsabilidad de generar las condiciones para que no haya testigos en peligro, para que no haya blancos móviles, para que los responsables de un genocidio no convivan con todos nosotros en la impunidad.
Señores jueces:
Así como hablábamos al comienzo de este alegato, sobre el mandato que los perpetradores planificaron imponer a los sobrevivientes, debemos decir que también los genocidas dejaron un mandato a los gobiernos constitucionales posteriores y al poder Judicial: garantizar la impunidad.
Esa impunidad que garantiza que se puedan cometer los crímenes más aberrantes, como los que aquí se juzgan, sin que pase nada, nada.
Esa impunidad que cajoneaba y rechazaba habeas corpus.
Esa impunidad que asistió y asiste aún a los jueces, fiscales y miembros del Poder Judicial que participaron de interrogatorios y sesiones de torturas.
Esa impunidad que durante años rigió avalada por el propio poder judicial, impidiendo el juzgamiento del genocidio.
Esa impunidad que continúa -anuladas las leyes de obediencia debida y punto final, y con el mandato represor vigente-, cuando se parcializan las causas hasta el infinito, cuando se presentan los casos como crímenes aislados, cuando se niega la verdad histórica al oponerse a juzgar y condenar lo sucedido como lo que fue: un genocidio.
Señores jueces,
Desde hace 33 años Iris Avellaneda viene luchando contra la impunidad. Por su hijo, que le fue arrancado desgarrando desde lo más profundo.
Por el Negrito, por ella misma, por sus compañeros de cautiverio, por los 30.000 compañeros detenidos-desaparecidos; con todo el dolor y con todo el horror, con su condición de MADRE, de MILITANTE, y de EX DETENIDA-DESAPARECIDA, Iris Avellaneda rompió con el mandato de los represores.
Hoy, es éste Tribunal quien tiene que romper con el mandato de la impunidad. Porque creemos que la entrega de Jorge Julio López, el Negrito Avellaneda y los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos no fue en vano, continuaremos luchando por un país sin explotadores ni explotados. |